Jesuitas Franceses: siglos XIX-XX
Con anterioridad –año 1884– se habían instalado en Vitoria los jesuitas franceses. Su venida la había propiciado el gobierno sectario de la República Francesa, con su decreto –29 marzo 1880– de expulsión de los religiosos de la Compañía de Jesús.
Con data 19 diciembre de 1884, el obispo don Mariano Miguel Gómez trasmitió al Padre Javier Lassus, que estaba ya en Vitoria y era Procurador de los jesuitas de la provincia de Toulouse, un oficio expedido por el Ministerio de Justicia y en el que se le comunicaba: "En vista de la solicitud elevada a este Ministerio por el P. Xavier Lassus, Procurador de los Jesuitas de Tolosa de Francia, y de los favorables informes que sobre la misma emitieron V.I. y el Gobernador de la Provincia, y teniendo además en cuenta que a la concesión de lo solicitado no se oponen las disposiciones vigentes en la materia, S.M. el Rey (que Dios guarde) ha tenido a bien acceder a la pretensión de dicho Procurador, autorizando el establecimiento de una casa de Religiosos de.su Orden en esa Capital: para que viva conforme a las Reglas de su Instituto, pero sin gravamen de ningún género para el Tesoro Público. De Real Orden lo digo a V.I. para su conocimiento y efectos oportunos".
Gobernador Civil de la provincia era entonces don Miguel Angel Quadrado. También éste remitió al jesuita –a quien, por dos veces, llama Javier de Saune– copia del oficio que había llegado del subsecretario del Ministerio de Gracia y Justicia, fechado el 12 de diciembre. Pero el Gobernador lo remitió al jesuita el 18 de diciembre, adelantándose un día al obispo diocesano.
Se dieron prisa los jesuitas franceses en hacer efectiva la autorización del rey Alfonso XII, porque un mes después ya tenían instalado su noviciado y el diocesano les concedió –20 de enero 1885– lo solicitado, a saber: "El P Portal, rector del noviciado francés de la Compañía de Jesús, establecido en esta ciudad, suplica a Vuestra Excelencia dígnese conceder la facultad de abrir la capilla de dicho noviciado, administrando los Santos Sacramentos de Penitencia y Eucaristía, explicar la doctrina y admitir los fieles a la Exposición y Bendición de S.D.M. y a las demás funciones, según el uso de nuestra Compañía. Anticipando las gracias, por este nuevo favor, se repite de Vuestra Excelencia humilde servidor Q.B.S.A."
Al devoto jesuita P. Portal, Si., –"que besa su anillo"– el obispo le otorgó cuanto pedía y además añadía indulgencias para quienes rezasen "devotamente la estación ante el Santísimo expuesto". Este decreto, firmado por el obispo de Vitoria, fue registrado por su secretario don Prudencio Cabezón.
A quienes conocemos ]as vicisitudes y pintorescos episodios que acompañaron las varias tentativas y frustraciones de siglos anteriores, nos resulta gratificante comprobar la acogida que se les dio a estos jesuitas extranjeros y expulsados de su patria.
El catálogo jesuítico de la "Domus Probationis Victoriensis" –al comienzo del año 1885– registra al P. Hipólito Portal como "vicerrector" desde el 24 de noviembre, es decir nombrado por sus superiores aun antes de establecerse en Vitoria. Y con el cargo de maestro de novicios el P. Juan Pon, encargado de 24 jóvenes novicios, cuyos apellidos eran: Mallat, Deltour, Fabre, Ansos, Thermes, Menguy, Mathieu, Lebesson, Monferran, Vergés, Viguier, Segretain, Sabathe, Geneaud, Ponceaud, Esquerré, Mazéran Boudes, Alibert, Jongit, Rapatel, Boisset, Guibert y Lamothe. Estos tres últimos para coadjutores y los otros 21 escolares. Completaban esta primera comunidad otros tres Hermanos: el enfermero Morera, el cocinero Brucart y el portero y sastre Vicente Rodrigo, único español de los 29 jesuitas que vivían –precisamente– en el número 29 de Cercas Altas.
La segunda comunidad vitoriana –año 1886– fueron ya 40 los jesuitas: pues los estudios de retórica ("juniorado") que estaban en Uclés (Cuenca), se trajeron a Vitoria. Y se duplicó el número de sacerdotes: Portal, Juan Pon, Foch y Juan Bautista Pon, éste con dedicación a ministerios sacerdotales en la ciudad. Retóricos eran 6 y 27 los novicios. Este año dio el empadronamiento un total de 95 sacerdotes en la ciudad de Vitoria.
Que fueron muy bien acogidos por los fieles estos 4 Padres y ellos supieron ganarse –bien pronto– lo más granado de la ciudad, lo testimonia cierto album de elegante encuadernación y en cuya primera página se lee: "Recuerdo de cristiana gratitud a los RR. PP. de la Compañía de Jesús, con residencia en Vitoria, que tributan los socios de S. Vicente de Paúl de la misma Ciudad, por haberles dirigido en los ejercicios espirituales, que tuvieron lugar desde el 20 al 28 de Marzo de 1886, abriendo en• ellos los tesoros de las verdades eternas para provecho de sus almas y bien de los pobres".
Notemos que hacía sólo 14 meses que tenían capilla pública y fueron ya capaces de predicar –por supuesto en castellano– toda una semana de Ejercicios a los socios de la Conferencia de San Vicente de Paúl. En este album se .recogen las firmas de 100 socios –exactamente– y los cinco primeros debían constituir la junta: Francisco Sahino Calvo, Marcelino Flores, Francisco Javier Solano, Juan José de Verástegui, Hipólito Díaz–Pardo.
De los restantes 95 socios –todos hombres– nos complace dar algunos apellidos: Ruiz de Gauna, López de Maturana, Olave, Fernández de Heredia, Guinea, Eulate, López de Alda, Goya, López de Muniain, Echevarría, Garitagoitia, Ajuria, Ullívarri, Xérica, Velasco, Iñiguez de Betolaza, Martínez de Zurbitu, Olavide, Díaz de Mendívil, Apraiz. Los dos últimos firmantes se apellidaban Junguitu.
Seguía aumentando la comunidad y en 1888 eran 45, que vivían propiamente en Calle de la Herrería, 21. Pero la capilla pública tenía entrada por Cercas Altas, que hoy es Plaza de la Provincia. Este año había nuevo rector –P. Négre– y siete sacerdotes más. El P. Dellorto daba retiros a las Siervas de Jesús y presidía una sección del Apostolado de la Oración formada por jefes militares. Otros operarios apostólicos eran los PP. Pon y Laguens. De los nueve novicios coadjutores, había 7 no franceses: Asensi, Fernández, Morán, Sánchez, Larraya, Pérez y Ruiz.
Esto dice mucho en favor de su celo por las vocaciones... Porque al año siguiente –también para Hermanos– entraron al noviciado otros ocho españoles: González, Sobrón, Samaniego, Larrañaga, Viñuelas, García, Serrano y Díez. En 1889 el rector era nuevo: P. Sarramagna. Y la comunidad vitoriana 52 jesuitas: 8 padres, 3 hermanos, 15 retóricos y 26 novicios.
P. Alfonso Antier se llamaba el que sería último rector del escolasticado vitoriano. Rector y maestro de novicios –desde el año 1891– su comunidad la componían 55 jesuitas: 8 sacerdotes, 5 coadjutores, 14 retóricos y 28 novicios, entre éstos los Hermanos .Jáuregui y González.
El curso 1893-1894 fue el último en que los juniores y novicios de la Provincia de Toulouse se formaron en Vitoria. Hubo 14 retóricos y uno de ellos –2° curso– era José Riveslange, que daría mucho juego en Vitoria como sacerdote. Los novicios fueron 21, bajo el magisterio del P. Besson.
Al marcharse estos jóvenes escolares –con sus profesores– a la ciudad de Toulouse, en Vitoria quedó una pequeña Residencia, con el P. Juan Pon de superior y los sacerdotes: PP. Bergeret, Alfonso Jean, Enrique Cros, Irenco Laguens y Leonardo Cros, que era "escritor". El H.Costes se ocupaba en todo cuanto surgiere, de la cocina se encargaba el H. Plancassagne. Finalmente un español, H. Vicente Rodrigo, que era polifacético: enfermero, portero y sacristán. Fueron los 9 fundadores de la Residencia.
Quienes conocieron la capilla pública que, con acceso por la Plaza de la Provincia, construyeron los jesuitas dicen que era de "típico gusto francés", con los confesonarios adosados a sus muros laterales, galería –con coro– en el lateral derecho y un púlpito no muy alto: éste en la parte delantera de su única nave, estrecha y alargada.
Esta original capilla de los jesuitas fue por ellos dedicada al Sagrado Corazón, según muestra un "Libro de Matrículas" con esta expresiva cabecera: "Centro del Apostolado de la Oración de Seminaristas Externos, erigido en la Capilla del Sagrado Corazón de la Compañía de Jesús en Vitoria".
Este "centro" debieron erigirlo cuando llevaban diez años en la ciudad. Su matrícula comienza con el curso 1894-1895, concretamente el 3 de febrero de 1895, día en el que se inscribieron los primeros 459 socios, encabezados por el Presidente del Apostolado, don Pedro Zarandona Ajuriagojeascoa, de 25 años, presbítero y estudiante del sexto año de Sagrada Teología, vizcaino de Gorocica.
Siguen, por orden, dos vicepresidentes, el secretario y el tesorero, curiosamente –dos a dos– guipuzcoanos y vizcainos... El primer alavés inscrito (número 7) fue don Prudencio Sáez de Dallo y Garayoa, presbítero y en sexto año de teología: tenía 22 años y residía en Vitoria.
Lo que no entendemos es qué significaba, para estos jesuitas franceses, lo de seminaristas "externos"... Entre los inscritos había otros 34 presbíteros, estudiantes todos de los últimos cursos de teología. Tenemos la impresión de que se inscribieron, en bloque, los seminaristas mayores y menores...
Pensará alguno que eran demasiados –459– los seminaristas de la diócesis vitoriana, sin tener en cuenta que eran otros tiempos y además pertenecían a ella las otras dos provincias vascas. Pero es que el 8 de octubre comenzaron las inscripciones del nuevo curso 1895-1896, que fueron otros 66 latinistas, filósofos, teólogos y canonistas: todos ellos en edades comprendidas entre los 14-25 años.
Ya en 1894 el citado P. Alfonso Jean daba pláticas a los "seminaristas externos". Y en 1896 el catálogo dice que, además, era el moderador del Apostolado de la Oración. Sería por tanto este jesuita el que creó este "centro" específico para quienes le escuchaban en sus pláticas espirituales.
Hasta el curso 1912-1913 siguieron las inscripciones: un total de 1.469 seminaristas. Este último era de Barrón (Alava) y tenía 14 años, latinista de primer curso.
Esta matrícula, tras muchos folios en blanco, registró una "Lista de los alumnos del Sagrado Corazón", que fueron agregados al A.O. el I de marzo de 1914. Este curso se inscribieron 140 colegiales. Los últimos agregados, en el curso 1917-1918, fueron 94 y algunos de apellido muy vitoriano: Santos Viana, Jaime Pérez de Arrilucea, José Gabriel Lauzurica, Javier Díaz Pardo, José María Iñiguez de Ciriano.
Estas inscripciones están en folios donde –con tinta roja– fue añadido "Plaza de la Provincia". Y nos han asegurado que en esta plaza tuvieron los Corazonistas un pequeño colegio... Ahora bien: es cierto que la capilla de los jesuitas franceses– que se titulaba del Sagrado Corazón– estuvo en una esquina de esta plaza o comienzo de las Cercas Altas, que ahora se titula calle de las Siervas de Jesús.




